Cuando no está claro cuál es el problema real, cuando ya se han probado soluciones sin resolverlo o cuando una decisión importante tiene demasiado riesgo como para basarla en suposiciones.
También cuando el problema o reto es transversal y afecta a varias áreas de la organización: operaciones, logística, finanzas, personas, tecnología, marketing o estrategia.
No hace falta llegar con el problema bien definido. Precisamente para eso entramos nosotros.





